LAS INNOVACIONES TECNOLÓGICAS

Las innovaciones tecnológicas de la revolución industrial modificaron radicalmente el mundo laboral en Inglaterra. Los nuevos inventos transformaban rápidamente las necesidades de mano de obra y, en determinados momentos, propiciaron la utilización masiva de la mano de obra infantil. El progreso económico y tecnológico se acompañó de la aparición de graves problemas sociales. Estas máquinas fueron usadas en el campo, aunque en un primer tiempo a escala reducida: se creía que doce husos constituían ya una gran instalación. De otro lado, la incómoda posición en la que había que colocarse para hilar con dichos instrumentos era inadecuada para los adultos, que veían con asombro cómo niños de 9 a 12 años las manejaban con destreza. De ese modo la abundancia llegó a las familias que hasta entonces habían estado agobiadas por el excesivo número de hijos, mientras que los tejedores pobres se liberaban de la servidumbre en la que habían vivido a causa de la insolencia de los hiladores (…).
El invento y los progresos de las máquinas para reducir el trabajo han tenido una
gran influencia en la extensión de nuestro comercio y asimismo han aumentado el empleo, especialmente de niños en las industrias algodoneras. Pero los sabios designios de la Providencia implican que en esta vida no hay beneficios que no vengan acompañados de desgracias. Y en estas industrias algodoneras y en fábricas similares hay muchas y obvias desgracias que contrarrestan el crecimiento demográfico que se deriva de la mayor facilidad de trabajo. En esas fábricas se emplean niños de tiernas edades: muchos de ellos, que estaban acogidos en las workhouses de Londres y de Westminster, son trasladados en masa, para hacer el aprendizaje, a industrias situadas a centenares de millas de distancia; en ellas prestan sus servicios ignorados, indefensos y olvidados por aquellas personas a las que la naturaleza o las leyes habían confiado su custodia (…). La escasez de agua en este distrito ha sido obviada por la genial invención de una máquina llamada mule o rueda de la casa del bosque, nombre que se deriva de una vieja casa de campo situada, en un lugar muy romántico, en las proximidades de donde vivió el inventor (Crompton). Esta máquina permite trabajar con un gran número de husos: la más grande de las que se conocen lleva 304. Se cree que si el inventor hubiera logrado la patente habría acumulado una gran fortuna, pero ciertos gentilhombres de Manchester compraron el invento por 100 libras esterlinas e hicieron que fuera del dominio público.
Manchester en 1795 vista por un cronista. En MORI, G.:La revolución industrial. Barcelona, 1983. 
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Acerca de Maria Rosario Santos Cabotá

Profesora de Ciencias Sociales, Geografía e Historia en el Colegio Aljarafe S.C.A.. Mairena del Aljarafe, Sevilla.
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