LOS ALTOS HORNOS

Después del sector textil, la industrialización se extendió por el sector siderúrgico y metalúrgico. La nueva industria y el ferrocarril precisaron cantidades ingentes de hierro y de acero, lo que propició el crecimiento espectacular de este sector y la aparición de nuevos instrumentos técnicos. A partir de 1850, los altos hornos tenían una altura de hasta treinta metros y una estructura de dos troncos de cono unidos por sus bases, con un recubrimiento interior de material refractario. No utilizaban como combustible carbón de leña, sino coque, que procedía de un carbón mineral –la hulla– que, al quemarse, producía una gran potencia calorífica (…).
Los gases que salen por la parte superior del horno a una temperatura de más de 200 grados se recuperan y son calentados por el aire comprimido que se insufla por la base, provocando temperaturas muy elevadas. El aire caliente, junto con el coque, produce en el vientre del alto horno temperaturas que alcanzan los 2 000 grados. A esta temperatura el mineral se licúa y cae en el crisol, mientras que las escorias, menos densas, flotan sobre la masa de hierro líquido (…). El hierro así obtenido resultaba poco útil para uso industrial, porque era muy quebradizo. Solo se podía utilizar mediante un proceso de moldeo, ya que el hierro colado tiene una proporción de carbono que oscila entre el 2% y el 4%. Si este carbono se redujera a una proporción inferior al 1,8%, el producto resultante sería un metal maleable, duro y resistente llamado acero (…).
La producción industrial de acero necesita un procedimiento que permita eliminar
parte del carbono del hierro fundido. Esto es lo que consiguió Henry Bessemer al inventar, en 1855, el “convertidor” que lleva su nombre y que consigue reducir una parte del carbono en el hierro fundido. Se trata de un gran recipiente (retorta) en cuyo interior se vierte el hierro fundido. Por uno de los extremos se insufla una fuerte corriente de aire que quema el carbono de la masa líquida; el calor que desprende eleva la temperatura hasta 1 600 grados.
GRUPO 13-16: De la farga al alto horno. Madrid, Ed. de la Torre, 1990.

 

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Acerca de Maria Rosario Santos Cabotá

Profesora de Ciencias Sociales, Geografía e Historia en el Colegio Aljarafe S.C.A.. Mairena del Aljarafe, Sevilla.
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